Sabemos que ningún régimen político humano es perfecto, y que ninguna decisión económica es neutral. Pero siempre deben servir al bien común. Por tanto, estamos ante una reivindicación legítima, que afecta a todos los países, de una mayor dignidad y, sobre todo, de más humanidad. El hombre quiere que su humanidad sea respetada y promovida. Los responsables políticos y económicos de los países se encuentran ante decisiones determinantes y opciones que no pueden eludir. Extracto de: Discurso - Encuentro con los miembros del Gobierno, representantes de las instituciones de la República, el cuerpo diplomático y representantes de las principales religiones (Cotunú, 19 de noviembre). Viaje Apostólico a Benin (18-20 de noviembre de 2011)
Comentarios
Publicar un comentario